Benfica vs Real Madrid: Un Triunfo Amargo en la Champions League Marcado por Acusaciones de Racismo
El fútbol europeo vivió una noche intensa el 17 de febrero de 2026, cuando el Real Madrid visitó al Benfica en el Estadio da Luz de Lisboa para el partido de ida de los playoffs de la UEFA Champions League. El conjunto blanco se impuso por un ajustado 1-0, gracias a un golazo de Vinícius Júnior en el minuto 50, pero el resultado quedó eclipsado por graves acusaciones de racismo que involucraron al propio goleador brasileño y al jugador del Benfica, Gianluca Prestianni. Este incidente no solo interrumpió el juego durante más de 10 minutos, sino que también generó un debate global sobre el racismo persistente en el deporte rey.
El partido comenzó con un ritmo equilibrado, donde ambos equipos buscaban dominar el mediocampo. El Benfica, dirigido por el icónico José Mourinho –quien regresó al club portugués en una movida sorpresiva–, planteó un esquema defensivo sólido, apostando por contraataques rápidos liderados por jugadores como Ángel Di María y el joven Prestianni. Por su parte, el Real Madrid, bajo la batuta de Álvaro Arbeloa, mostró su habitual posesión del balón, con Jude Bellingham y Vinícius como principales amenazas. La primera mitad terminó sin goles, aunque el Madrid tuvo varias oportunidades claras, incluyendo un remate de Bellingham que fue detenido por el portero Anatoliy Trubin.
Todo cambió al inicio del segundo tiempo. Vinícius Júnior, en una jugada individual magistral, dribló a dos defensores y soltó un disparo curvado desde fuera del área que se coló en la escuadra. El gol no solo dio la ventaja al Madrid, sino que también desató la celebración del brasileño frente a la hinchada local, lo que le valió una tarjeta amarilla. Sin embargo, momentos después, Prestianni se acercó a Vinícius con el rostro cubierto por su camiseta y, según el relato del jugador madridista, profirió un insulto racista. Vinícius corrió inmediatamente hacia el árbitro François Letexier, quien activó el protocolo antirracista de la FIFA, deteniendo el partido por 11 minutos.
Durante la interrupción, se vivieron momentos de tensión. Vinícius se sentó en el banquillo, inicialmente negándose a continuar, mientras jugadores, entrenadores y el árbitro dialogaban. Mourinho, fiel a su estilo controvertido, fue expulsado por protestas airadas, lo que significa que no estará en el banquillo para el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu. El juego se reanudó, pero no sin otro retraso en el tiempo añadido, cuando objetos fueron lanzados desde las gradas mientras Vinícius intentaba cobrar un córner. A pesar de la presión final del Benfica, el Madrid mantuvo la portería a cero, gracias a intervenciones clave de Thibaut Courtois y una defensa liderada por Antonio Rüdiger.
Este triunfo da al Real Madrid una ventaja mínima para el duelo de vuelta el próximo miércoles, donde buscarán sellar su pase a los octavos de final. Sin embargo, el foco no está en el fútbol jugado, sino en el incidente racista. Vinícius, quien ha sido víctima recurrente de abusos raciales en LaLiga y competiciones europeas, emitió un comunicado post-partido: "Otra vez. No es fútbol, es odio. Seguiré luchando por un deporte limpio". La UEFA ya anunció una investigación, y el Benfica emitió un comunicado condenando cualquier forma de discriminación, aunque Prestianni negó las acusaciones, alegando un malentendido.
El contexto histórico añade capas a esta controversia. Vinícius ha sido un símbolo de la lucha contra el racismo en el fútbol, con incidentes previos en Valencia y otros estadios que llevaron a campañas globales como "Racismo Fuera del Fútbol". Mourinho, por su parte, regresó al Benfica tras una carrera legendaria, pero su expulsión revivió críticas sobre su temperamento. El partido también destacó el formato renovado de la Champions, con playoffs para equipos que no clasificaron directamente, lo que añade dramatismo a la competición.
Desde una perspectiva táctica, el gol de Vinícius fue un ejemplo de genialidad individual en un partido trabado. Su remate, calificado como "golazo" por la prensa española, recordó sus mejores momentos en la temporada 2024-25, donde lideró al Madrid en anotaciones. Para el Benfica, la derrota es un golpe, pero Mourinho prometió "una batalla épica" en Madrid. "Perdimos una batalla, no la guerra", dijo el portugués en rueda de prensa, antes de su roja.
El impacto global de este encuentro trasciende el resultado. Medios como The New York Times y Al Jazeera destacaron cómo el racismo opacó la victoria madridista, llamando a acciones más firmes de la UEFA y FIFA. En redes sociales, hashtags como #StopRacismInFootball y #ViniciusStrong se volvieron virales, con apoyo de figuras como Kylian Mbappé y Lionel Messi.
En términos estadísticos, el Madrid controló el 58% de la posesión, con 0.89 xG (goles esperados) frente a 0.47 del Benfica. Vinícius no solo anotó, sino que creó tres oportunidades clave. Para el Benfica, Di María fue el más activo, pero falló en precisión. Este partido subraya la resiliencia del Madrid en competiciones europeas, con 15 títulos en su historia, pero también expone problemas sistémicos en el fútbol.
Mirando adelante, el partido de vuelta será crucial. El Madrid, con el apoyo de su afición, es favorito, pero el Benfica ha demostrado capacidad para sorpresas. Más allá del deporte, este incidente podría catalizar cambios, como protocolos más estrictos contra el racismo. Como dijo Vinícius: "El fútbol es para unir, no para dividir". En un mundo donde el deporte refleja sociedad, esta noche en Lisboa fue un recordatorio amargo de que aún hay mucho por hacer.
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