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Bad Bunny en el Super Bowl: orgullo puertorriqueño y críticas veladas que desataron la ira presidencial de Trump
El Super Bowl LX, celebrado el 8 de febrero de 2026 en el Levi's Stadium de Santa Clara, California, quedó marcado no solo por el emocionante partido, sino por un espectáculo de medio tiempo histórico que generó división: la presentación de Bad Bunny.
El artista puertorriqueño, en el primer halftime show completamente en español de la historia del evento, ofreció un espectáculo de 13 minutos cargado de celebración latina, orgullo boricua y sutiles mensajes reivindicativos. Acompañado por invitados sorpresa como Lady Gaga y Ricky Martin, Bad Bunny recorrió éxitos que fusionaron reggaetón con elementos de la cultura puertorriqueña, desde ritmos tradicionales hasta visuales potentes que narraron una historia de resistencia y identidad.
Sin embargo, el show desató la furia del presidente Donald Trump, quien, desde su cuenta en Truth Social, lo calificó como “absolutamente terrible, uno de los peores de la historia”. Trump escribió: “Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven desde todo Estados Unidos y el mundo. Este ‘espectáculo’ es una bofetada a nuestro país, una afrenta a la grandeza de Estados Unidos”.
Según análisis de medios como France 24 y otros observadores culturales, la actuación incluyó al menos cinco símbolos encubiertos que habrían contribuido a la indignación del mandatario y su base conservadora:
- Campos de caña de azúcar proyectados en el escenario, evocando la historia colonial y la explotación laboral en Puerto Rico, un recordatorio de las raíces económicas y sociales de la isla bajo influencia estadounidense.
- Puestos de comida callejera y casitas tradicionales boricuas, que representaron la vida cotidiana y la resistencia cultural frente a la asimilación.
- Referencias al apagón de 2017 y al abandono gubernamental tras el huracán María, sutiles críticas al manejo federal de desastres en territorios como Puerto Rico.
- Una camiseta con el nombre “OCASIO” (su nombre real: Benito Antonio Martínez Ocasio) y el número 64, interpretada por algunos como un guiño a la identidad latina y posiblemente a figuras políticas progresistas.
- Mensajes proyectados como “The only thing more powerful than hate is love” (lo único más poderoso que el odio es el amor), vistos por críticos como una respuesta indirecta a políticas antiinmigrantes y discursos divisivos.
Mientras millones de espectadores latinos y fans globales celebraron la presentación como un hito de visibilidad cultural —con bailes masivos, confeti y una energía festiva—, sectores conservadores la tacharon de “divisiva” y “despertada”. Trump, quien no asistió al evento y optó por una reunión privada en Florida, había criticado previamente la elección de Bad Bunny como “una horrible decisión”.
El contraste fue evidente: para unos, un show revolucionario que puso a Latinoamérica en el centro del escenario más visto del mundo; para otros, una provocación que no representa “los estándares de éxito, creatividad ni excelencia” estadounidenses. Lo cierto es que el halftime de Bad Bunny 2026 ya se perfila como uno de los más comentados y polarizantes de la historia del Super Bowl.
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